RealFood. Potaje de garbanzos con bacalao y espinacas. Receta de Semana Santa



 Desde luego que busco cualquier excusa para meterme en la cocina a preparar una rica receta. En esta ocasión y, puesto que se acerca la Semana Santa me he lanzado de lleno a preparar ese plato tan nuestro, tan autentico, que demuestra los orígenes y la historia de un pueblo en cada una de sus cucharadas, de sus ingredientes y de sus sabores. Me refiero como no a su majestad:

Potaje de garbanzos con bacalao y espinacas



Una comida muy humilde con los productos que se podrían encontrar y que, además, para los que son católicos, les permitía comer muy bien sin ingerir carne.


Ingredientes muy básicos, unos garbanzos, algunas verduras, bacalao en salazón (que en su momento era comida de pobres y una deshonra ponerlo en las mesas más exclusivas y esnobs) y unos panecillos hechos de huevo y pan rallado con ajo y perejil que, según la zona se pueden llamar:

  • repápalos (Extremadura)
  • Pelluelas (Castilla La Mancha)
  • Panecillos de vigilia (Andalucía)

Una gama de nombres extensa para un mismo producto y un mismo resultado tan espectacular como divertido, sabroso y contundente, con sabores muy profundos y marcados que harán de cada bocado un viaje al placer de los más sibaritas.

Ingredientes para 8 personas:


Para el potaje:


  • 1,5 tazas de garbanzos pedrosillanos (de los pequeñitos)
  • 3l de agua
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cebolla
  • 1 cabeza de ajos
  • 2 zanahorias
  • 1 chorrito de aceite de oliva
  • 20gr de sal
  • 350gr de bacalao en salazón
  • 150gr de hojas de espinacas frescas
  • 1 huevo cocido por persona

Para los repápalos:


  • 2 huevos
  • 5 cucharadas soperas de pan rallado
  • 1 chorrito de leche entera
  • 2 dientes de ajo
  • 1 poco de perejil fresco
  • sal
  • Aceite para freír (preferiblemente de oliva)

Elaboración:


  1. En primer lugar, he de decirte que lo hice a fuego muy, muy lento. Me llevó 5 horas de cocción, pero el resultado merece la pena y mucho. Puedes hacerlo con olla rápida o a presión, pero nunca el resultado va a ser ni parecido. La ciencia de la cocina es la paciencia. Las prisas no son buenas si deseas el mejor de los resultados.
  2. La aventura de este potaje comienza entre 48 y 72 horas antes cuando debes de meter el bacalao a desalar. Para ello lo pondremos en un recipiente lo suficientemente grande como para que entre entero y lo cubriremos de agua fría y lo meteremos en la nevera. Cambiaremos esta agua cada 12 horas dejando en cada cambio un dedo de agua de la tanda anterior. En total siguiendo estas pautas deberás de cambiar el agua entre 4 y 6 veces.
  3. Dejando el bacalao que se vaya desalando y acercándonos al día del evento unas 12 horas antes pondremos los garbanzos a remojo, para ello te recomiendo que uses agua mineral por precaución y así te aseguras de que siempre se te van a cocer por igual ya que no de todos los grifos sale la misma agua si no que cambia mucho su composición por eso si habitas en una zona de aguas duras mi recomendación es que uses agua mineral.
  4. Llegados al día clave comenzaremos escurriendo los garbanzos y poniéndolos en una olla al fondo de esta. A continuación, añadiremos una cabeza de ajos lavada pero entera, la cebolla entera pelada, las 2 zanahorias peladas y las hojas de laurel junto con el chorrito de aceite de oliva virgen extra y la sal. Pondremos a cocer y una vez que rompa a hervir taparemos la olla y bajaremos el fuego al mínimo (en mi caso mi fuego tiene 6 posiciones y se estuvo cocinando durante 5 horas al número 2). Dejaremos cocinándose.
  5. Mientras tanto escurriremos el bacalao y lo cortaremos en dados. Lo reservamos en frío.
  6. Prepararemos las pelluelas o panecillos de vigilia. Para eso mezclaremos en un bol todos los ingredientes (los ajos son mejor majarlos junto al perejil en un mortero para que dé mucho más sabor) junto a los huevos batidos hasta obtener una especia de masa de buñuelos. Con el aceite bien caliente iremos sacando cucharadas soperas de esta masa e introduciéndolas en el aceite bien caliente. Veremos cómo se inflan como buñuelos, no tenemos que hacerlos mucho ya que se van a terminar de hacer en el mismo potaje. Los sacamos a una fuente con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
  7. Pasadas unas 3 horas y media desde que comenzó a hervir el potaje sacaremos las verduras a un vaso batidor junto con unos cucharones del caldo de cocer y un cazo al menos de garbanzos para espesar todo el conjunto y lo trituraremos muy bien hasta obtener una especie de puré que colaremos y se lo añadiremos a nuestro potaje, mezclaremos bien y dejaremos que se sigan cocinando los garbanzos durante una hora y media más a fuego super lento con la tapa puesta para evitar que se consuma el caldo.
  8. En este punto los garbanzos serán mantequilla y el caldo una crema densa y muy sabrosa. A unos 10 minutos para el final de la cocción añadiremos el bacalao, las espinacas y encima pondremos los panecillos. Dejamos cocer unos 5-10 minutos más. Ponemos los huevos cocidos cortados al medio también y dejamos reposar una media hora antes de comer.
  9. Sirve la olla en el centro de la mesa, destapa y prepárate para comenzar a salivar y a disfrutar de este espectacular guiso porque, sinceramente, se te van a caer las lágrimas de placer.
  10. Sírvelo acompañando con un buen pan de libreta, una hogaza o algún tipo de pan con miga densa, aunque en mi opinión no es necesario ya que con los repápalos ya obtenemos ese acompañamiento que nos ofrece el pan en una comida.
  11. Feliz Semana Santa.

Fotos:





Espero que te haya gustado el post de esta semana, lo hayas disfrutado y sobre todo que te sirva tanto para disfrutar de la comida de una manera más sana y natural como para aprender algo de una manera amena y divertida.
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